Norman Paulino
Es alarmante ver cómo algunas personas, por su cercanía al poder o su estatus político, logran obtener pensiones exorbitantes, mientras que la mayoría de los ciudadanos, después de toda una vida de trabajo, no reciben lo que merecen o incluso carecen de una pensión digna, que por lo menos le permite cubrir medicamentos y necesidades básicas para su sobrevivencia.
Este tipo de situaciones refleja una profunda injusticia económica y social, donde los más vulnerables son los más afectados, mientras que aquellos en posiciones de poder disfrutan de beneficios desproporcionados.
Además, este contraste se acentúa cuando los políticos, en lugar de ser humildes y conscientes de su rol como servidores públicos, actúan con soberbia, arrogancia y desdén hacia la ciudadanía que los eligió y le dio la oportunidad de representarlos y que gracias a los impuestos de esos mismos ciudadanos disfrutan de sueldos, pensiones lujosas y todos los beneficios que reciben del Estado Dominicano.
Es necesario un sistema más justo, transparente y equitativo, donde los recursos públicos se utilicen de manera responsable y en beneficio de todos los ciudadanos, especialmente los más vulnerables y aquellos que han trabajado arduamente durante toda su vida y al final no reciben lo suficiente para disfrutar de una vida digna en los últimos años de su existencia.
