Impacto psicológico tras la tragedia del Jet Set: Secuelas en víctimas, familiares y la sociedad

Santo Domingo.- La tragedia ocurrida en el Jet Set en medio de su acostumbrada fiesta de los lunes, no solo dejó un saldo de víctimas fatales y heridos, sino que también marcó un antes y un después en la vida de las víctimas que sobrevivientes, los familiares y en la sociedad dominicana en general. Más allá de la pérdida material y humana, los efectos psicológicos de un evento de esta magnitud pueden prolongarse en el tiempo, afectando a quienes vivieron la tragedia de cerca y a aquellos que, sin haber estado presentes, la sintieron como un golpe emocional profundo.

El trauma en los sobrevivientes
Las personas que estuvieron en el lugar de los hechos o fueron testigos de la tragedia pueden desarrollar síntomas de estrés postraumático, caracterizados por pesadillas, recuerdos intrusivos y una sensación de peligro constante. “No puedo dejar de escuchar los gritos, el caos… Siento que sigo ahí, etcétera”, es el relato de algunos sobrevivientes de tragedias similares, evidenciando el peso emocional que cargan.
Esto puede despertar, además, un miedo a regresar a lugares similares o participar en eventos con multitudes es una reacción común. Este tipo de trauma puede afectar la rutina diaria, provocando insomnio, ansiedad e incluso episodios de pánico.
El dolor de los familiares

Para los familiares de las víctimas, el duelo se convierte en un proceso complejo y, muchas veces, prolongado. La pérdida repentina e inesperada de un ser querido deja una sensación de irrealidad que puede derivar en estados de depresión profunda y culpa. son preguntas recurrentes en quienes quedan atrapados en la espiral del remordimiento. Algunas preguntas recurrentes en quienes quedan atrapados en la espiral del remordimiento son: “Si tan solo hubieran decidido no ir esa noche”, “¿Pude haber hecho algo para evitarlo?”.

A todo lo ocurrido le sumamos el impacto emocional que implica para muchas familias al tener que enfrentarse a largos procesos legales o de identificación, lo que puede retrasar la aceptación de la pérdida, pudiendo aumentar el sufrimiento.

El impacto en la sociedad
Cuando ocurre una tragedia de gran magnitud, la población en general también sufre secuelas psicológicas. El miedo colectivo, la sensación de vulnerabilidad y la indignación social son reacciones comunes. Las redes sociales y los medios de comunicación amplifican la experiencia, haciendo que muchas personas revivan la tragedia repetidamente.

El trauma vicario, es decir, el impacto psicológico en personas que no estuvieron presentes pero que consumen imágenes y relatos de la tragedia, es un fenómeno cada vez más estudiado. Personas expuestas a imágenes en redes sociales en eventos trágicos ocurrido anterior mente comentan que ver esas imágenes una y otra vez no lo deja dormir, lo que manifiesta el peso emocional que implica la sobreexposición mediática.

Estrategias para afrontar el trauma
Algunas estrategias recomendadas por los expertos para mitigar los efectos psicológicos luego de una tragedia son:

  1. Buscar apoyo psicológico: Tanto para sobrevivientes como para familiares y testigos, la terapia puede ayudar a procesar la experiencia y manejar el estrés postraumático.
  2. Reducir la sobreexposición a noticias: Aunque es natural querer mantenerse informado, consumir repetidamente imágenes de la tragedia puede intensificar el trauma.
  3. Fomentar espacios de apoyo comunitario: Reuniones, vigilias y otros espacios de conmemoración ayudan a canalizar el duelo de manera colectiva.
  4. Validar el proceso de duelo: No hay tiempos fijos ni formas correctas de superar una pérdida. Respetar las emociones propias y de los demás es clave en el proceso de sanación.

Algo que no podemos dejar de entender es que la tragedia del Jet Set quedará en la memoria de muchos, pero es fundamental que, además de exigir justicia y respuestas, la sociedad también priorice el cuidado de la salud mental de quienes más lo necesitan. El tiempo no borra el dolor, pero con apoyo y comprensión, es posible aprender a vivir con él.

Colaboración de Ingrid Báez / Psicóloga y Terapeuta Familiar